Pequeños contratiempos

Odiseo

Ítaca. Diecinueve años lejos de ti. Los dioses inmortales me castigaron a vagar errante por mares y tierras que solo ellos conocían, disponiendo el destino para que yo, Odiseo, jamás volviera a avistar tus costas y andar por tus valles.

Luché diez años en Troya por una causa que no era la mía; cegué al infame Polifemo para salvar nuestras vidas, aunque no evité que algunos amigos fueran devorados por el hijo de Poseidón; y soy el único mortal que ha escuchado los gritos de las sirenas y sigue vivo para contarlo.

Pero hoy juro ante Zeus inmortal que nada de eso me detendrá en la búsqueda de mi hogar, de mi familia. Pues en Ítaca me espera quien es la verdadera dueña de mi alma, la que habita en mis sueños cada noche y guía mi alma cada día.

-¡Aguarda Penélope! Tu rey se aproxima para no alejarse ya jamás.