La ausencia del carpintero

Jesús

El joven carpintero se hallaba inmerso desde hacía horas en la construcción de una mesa de pino. Su madre llevaba tiempo observándolo, viendo cómo sus fuertes y ágiles manos se fundían con las herramientas que tiempo atrás utilizara su padre. Desde que éste muriera, su hijo se había hecho cargo del negocio familiar con gran eficacia. Pero había algo que le preocupaba. Algo que sólo una madre puede ver. En los últimos días, sus profundos y hermosos ojos marrones se perdían más de lo habitual, y una curiosa mezcla de tristeza y emoción se dibujaba en su rostro. Habían pasado treinta años desde aquellos increíbles acontecimientos que lo trajeron consigo, pero sabía que el día en el que su amado hijo se apartaría de su lado estaba cerca. Más de lo que imaginaba.

Al día siguiente, el taller estaba en silencio, la duda se hizo certeza y María rompió a llorar.